LA PLUMA CÁUSTICA NO IRRESPETA,
PONE EL DEDO EN LA LLAGA.
Titulo así este artículo porque particularmente me gusta la pluma de Emil Zola, Voltaire, Shopenhauer, entre otros, y me gustan porque son cáusticos –entendiéndose en su sentido agresivo- al expresarse, prefieren ser directos que polites para que no se tenga la menor duda de lo que realmente quisieron expresar, y así de cáustico, muy descriptivo de la realidad me pareció el artículo publicado en la prensa del 16 de enero, titulado ¿Reforma legal o disparate jurídico? de Pedro Sittón Ureta, en el que hace acotaciones contra los nuevos proyectos de códigos Penal y Procesal Penal, las cuales son coincidentes en su totalidad con la posición planteada por la Asociación Panameña de Derecho Constitucional ese mismo día en Salón Azul de la Asamblea de Diputados. Pedro Sittón tiene muy claro que en ambos proyectos no se desarrolla una metodología armoniosa y coherente, concordantes con la Constitución y otras normas, que haciendo alquimia entre leyes y derecho, como si ambas fuesen la misma cosa, se produce ese voluminoso cuerpo legal, ininteligible para su destinatario, el ciudadano. Amén del uso de “nuevas” formas de conjugaciones verbales e introducción de terminología “pseudojurídica” como la usada para ponderar la grandeza del Juez de Garantías al entronizarlo como “el verdadero ejecutor de un sistema procesal libertario”, expresión que al ser atacada por nuestra asociación, por sugerir una subliminal anarquía, además de haberse traído por los cabellos desde una corriente económica conocida como libertaria que propugna por una autorregulación, por el no sometimiento a gobierno o ley alguna; una corriente económica anárquica, porque lo que desconoce las leyes y gobiernos es anarquismo, fue motivo de malestar y réplica en algunos, cuando lo que verdaderamente se pretendía era alertarles de que un sistema procesal libertario -mejor no lo pudo haber dicho Sittón- es un disparate jurídico que se contradice en todo con los más de 700 artículos de estos proyectos, si el sistema o sus jueces de garantías son libertarios, para qué estos códigos. Igualmente concordamos con el autor de ¿Reformas legales o disparates jurídicos?, en que no hay concordancia entre los pactos y convenios internacionales de los que somos Estado parte, específicamente el Estatuto de Roma, como tampoco la hay con muchas otras normas vigentes. Es una pena que las apreciaciones dichas de manera directa y sin tapujo causen escozor y malestar. El libro de los proverbios tiene uno en particular que reza: “quien os da palabras dulces, os alimenta con cucharas vacías” y quienes duramente, critican los proyectos, sin que ello desmerite el esfuerzo de los codificadores, no les están alimentando con cucharas vacías. No se al resto de los lectores, pero a mí si me gustó el artículo de Pedro Sittón, clarito como el agua de la tinaja.
Enero 16, 2007 (publicado en Diario La Prensa)
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