martes, 18 de junio de 2013

Hacia dónde van los estudiantes de hoy

                           (Imagen tomada de Arquitectos de la Mente-Corbis)


Hace tanto que no aparezco por aquí, pero hoy me ha provocado, y lo hago por una preocupación social que tengo: ¿hacia dónde van los jóvenes que salen de nuestras universidades?  Es una pregunta que llevo haciéndome desde mi experiencia en las aulas de clases, cuando con tristeza observo a entusiastas chicos que están a un paso de salir con un diploma bajo el brazo, ansiado papel al que no pocos solo verán colgado de un porta retrato, o en una gaveta de archivador. Entusiasmo entendido desde la ilusión, el esfuerzo pero no desde el razonamiento.  He visto pasar por mi aula de clases a jóvenes con una ausencia total de conexión de los conocimientos con el razonamiento, y pregunto:  ¿qué estamos lanzando a la jungla del mercado laboral y la convivencia en sociedad?  ¿Autómatas, robots, androides?  ¿Por qué jóvenes con altos índices académicos no logran enlazar una serie de conceptos cuando sobre éstos se les pide desarrollar una idea?  Al menos desde mi clase no podría dar respuesta porque no me limito a enseñar conceptos, busco la aplicación de ellos en la vida cotidiana, y tristemente observo cuánto les cuesta realizar esta tarea.  Creo que los sistemas educativos, al menos los nuestros, deberían ponderar menos la educación tipo conceptual y desarrollar la educación integral, volver a la época en que se aplicaba lo aprendido en ensayos, composiciones u otro medio de expresión y desarrollo de lo que se está aprendiendo.  No hace favor a nuestra sociedad individuos "preparados académicamente" y con baja capacidad de razonamiento, ausencia de cuestionamientos, sujetos pasivos en el acontecer de la vida en sociedad, de la vida ciudadana, jóvenes que se han aislado en la tecnología y de la cual muchos lo hacen por status, otros solo saben apretar botones sin cuestionar por qué, para qué lo hacen. Inteligencias desperdiciadas entre la tecnología e innovación que les abstrae del mundo real, ese en el que una tableta o celular de última no le va a decir cómo hablar ante un público (no importa si socialmente o profesionalmente), cómo analizar lo leído y poder resumirlo y expresarlo (y eso que ahora estudian del resumen del resumen), tecnología de la que solo saca provecho el que la entiende y por eso la utiliza, y el resto qué? Adictos a un internet que en materia educativa solamente lo usan para ir  a copiarse una tarea al rincón del vago, a wikipedia u otro; sin la malicia o la viveza de percatarse que muchas de esas tareas usan expresiones, modismo y topónimos de otros lugares, y que el profesor se dará cuenta de ello? Incapaces por voluntad para desarrollar un tema, ayudados por muchos de nosotros que exigimos lo mínimo. Me he topado con casos inverosímiles, como el de un estudiante universitario que me llevó un grupo de recorte de noticias para que yo le seleccionara las que le podían servir para su trabajo(me sentí como maestra de primaria, sin que se sienta peyorativo). Santo Dios, hasta dónde estamos dejando perder a los jóvenes con la exigencia mínima, si bien no hay que exagerar como el maestro de mi tiempo, lo que si no hay que dejar es de enseñarle al estudiante a pensar, solo los individuos capaces de pensar y razonar, podrán ser profesionales útiles a la sociedad, el resto, con mucho pesar, solamente amanuenses, obedecedores  de órdenes y atropellados por un sistema que exige más, pero que da menos. Las universidades en su carrera por ganar clientes (aunque suene feo), están descuidando la educación integral en calidad y cantidad; carreras que tradicionalmente, y no de manera antojadiza, tardaban de forma regular cinco años, ahora se adquieren hasta en tres, cuando no es por correspondencia que se estudian, lo cual ha llevado a una reducción en la enseñanza con las lógicas consecuencias, ausencia de un bagaje cultural (hasta de las propias carreras), ausencia de una ética y respecto por la profesión, así como la prostitución de la misma al regalar cada día más el valor de su conocimiento, profesionales con muchos títulos y pocos conocimientos (ahora pegado a la licenciatura por 2 materias más, va la maestría disfrazada de "énfasis").  No podemos abstraernos de una realidad, nuestras autoridades poco están por la educación, y nos toca a nosotros quienes hemos tenido la gracia de enseñar, compartir conocimientos y retro alimentarnos de los jóvenes, la responsabilidad mínima de procurar que quienes serán nuestros relevos generacionales, quienes ya nos desplazan en el mercado laboral, lo hagan como verdaderos profesionales y no como simples repetidores de conceptos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece excelente el análisis que has hecho de los estudiantes. Leo con tristeza que muy poco a cambiado la educación, porque yo impartí clases a chicos universitarios desde 1987 al 2000, y tenía la misma opinión que le leo hoy.